[one_full last=”yes” spacing=”yes” center_content=”no” hide_on_mobile=”no” background_color=”” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” background_position=”left top” hover_type=”none” link=”” border_position=”all” border_size=”0px” border_color=”” border_style=”” padding=”” margin_top=”” margin_bottom=”” animation_type=”” animation_direction=”” animation_speed=”0.1″ animation_offset=”” class=”” id=””][fusion_text]La independencia es la mejor garantía para legislar según nuestras necesidades, sin ser impugnados constantemente

Pere Joan Cardona, médico

Cataluña ha conseguido reducir a solo 40 minutos el tiempo que tarda un paciente con ictus desde el momento que llega al hospital hasta que se le aplica el tratamiento de urgencia. Esto ha favorecido que la Organización Mundial de la Salud quiera exportar el modelo catalán a toda la Unión Europea. Cataluña también es el primer sistema sanitario europeo que puede detectar la inmunodeficiencia combinada grave en los neonatos, una enfermedad genérica terrible, conocida también como “niños cebolla”. Son dos ejemplos de cómo, cuando las administraciones tienen libertad suficiente, pueden poner en práctica modelos de referencia en el mundo.

Desgraciadamente, hasta en Salud, un ámbito teóricamente transferido en su totalidad a la Generalitat, el Estado boicotea y diluye todas las iniciativas catalanas. Para comenzar, con una política devastadora de recortes que obliga a asumir la responsabilidad de la inversión en Salud y Educación en las comunidades autónomas, mientras que algunas partidas estatales, como la de Defensa, se han conservado casi intactas.

De hecho, los contrarios a la independencia hacen gala de un cinismo inaudito cuando niegan las calidades de nuestro sistema sanitario o hacen todavía una cosa más grave: se atreven a actuar contra el estado del bienestar y la cohesión social para defender su idea nacional de la unidad del Estado (“Les hemos destrozado el sistema sanitario”). Es inevitable: la lucha por los derechos siempre ha chocado, en todas partes, con los reaccionarios a quienes beneficia el statu quo. Si no lo consiguen, afortunadamente, es gracias a los miles de profesionales que, a pesar del ahogo presupuestario, cada día se levantan y trabajan con pasión y con una gran dedicación y sacrificio para servir a sus conciudadanos y, a pesar de todo, garantizarles uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo.

¿Por qué muchos profesionales sanitarios creemos que la independencia es el mejor instrumento para garantizar la salud de nuestros conciudadanos? La razón de fondo es que, en la República Catalana, legislaremos de acuerdo con nuestras necesidades específicas, sin ser impugnados de manera permanente. Esta razón de fondo tiene tres consecuencias operativas: podremos conseguir un modelo de gestión cada vez más eficaz, podremos dedicar más parte de la riqueza producida al sistema de salud y podremos recuperar la retribución a los profesionales del mundo sanitario.

El proyecto de ley de acceso universal a la asistencia sanitaria, en trámite al Parlament, establece solemnemente que todas las personas residentes en Cataluña tienen derecho a la asistencia sanitaria pública a cargo del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), lo que restablece en nuestro territorio la universalización de la asistencia. Una vez aprobada, tendremos que esperar al tradicional recurso del Tribunal Constitucional, que suspenderá automáticamente la esperanza de miles de personas durante seis meses más. Si fuéramos independientes, la Ley ya estaría en vigor.

La nueva República Catalana nos presenta la oportunidad de convertir la transparencia en eje fundamental de la gestión pública, con la máxima exigencia democrática. Esta transparencia en el uso de los recursos públicos de nuestro sistema sanitario es lo que tendrá que garantizar a todos los ciudadanos de Cataluña la mejor asistencia posible a todos los niveles a lo largo del tiempo.

¿Quién duda de que, con la independencia, tenemos la oportunidad de hacer realidad un sistema sanitario mejor? ¿Un sistema en que se hable más de inversión en Salud, que no de gastos? La capacidad de los profesionales catalanes, la investigación y la docencia al máximo nivel son el fundamento de esta aspiración. La construcción de la Salud de la República Catalana debe permitir crear un sistema de todos y para todos basado en los principios básicos de equidad, calidad, sostenibilidad y universalidad.

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